Cuando en la nube de aromas
que te circunda, respira
el alma a tus pies de hinojos,
reina y cautiva,
tus bellos ojos
húmedos miro,
porque te llegan
ecos perdidos de
los sollozos
del pecho mío
por ti solloza,
¡por ti suspiro!
Si tus canciones escucho
en delicioso embeleso,
de mis montañas naturales
oigo los vientos;
de sus turpiales
alegres trinos
en las auroras
del blondo estío.
¡Ay! ¡canta! ¡canta!
para mi alivio,
que solo entonces
por ti suspiro.
Jorge Isaacs.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Aquí tu opinión.